 |
 |
Agustín (354) fue un joven feliz con amigos (siempre con amigos) que
siempre estaba inquieto: no paraba un momento, estudió en Tagaste y
Madaura (en el norte de África), estuve en Cartago, en Roma, en Milán,…
fue pagano (como su padre Patricio), luego perteneció a una secta
llamada los Maniqueos, luego cayó en el escepticismo (agnóstico para
aclararnos) hasta que luego de dar muchas vueltas buscando la VERDAD
por fin reposó en Cristo y se bautizó cristiano. Vivió el ambiente de Cartago con sus fascinantes noches de fiesta, sus
teatros, su música, sus mujeres y su buen vino. Durante todo ese tiempo
tuvo una mujer con la que tuvo un hijo, Adeodato, que murió muy joven.
|
|
 |

Fue una vida que no ha sido distinta de la que tú llevas cuando sales el
fin de semana. Una vida llena de juergas, borracheras, sexo y ruidos que
aunque no llena la vida, la hacen más llevadera.
Pero Agustín siempre tuvo ganas de buscar la verdad y siempre partió de
sus amigos… ellos le acompañaban en las juergas y en los estudios, ellos
le apoyaban en sus depresiones y en sus malos rollos y compartían juntos
sus alegrías… ¡qué hubiera sido de Agustín sin ellos!
Sigue leyendo |